{"id":287,"date":"2022-07-19T19:11:54","date_gmt":"2022-07-19T22:11:54","guid":{"rendered":"http:\/\/menendez.ar\/?p=287"},"modified":"2022-07-19T19:11:56","modified_gmt":"2022-07-19T22:11:56","slug":"art-un-hipopotamo-ocupa-mucho-texto","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/menendez.ar\/index.php\/2022\/07\/19\/art-un-hipopotamo-ocupa-mucho-texto\/","title":{"rendered":"Art \u00abUn hipop\u00f3tamo ocupa mucho texto\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"http:\/\/cordobers.blogspot.com\/2015\/12\/un-hipopotamo-ocupa-mucho-texto.html\">Un hipop\u00f3tamo ocupa mucho texto<\/a><\/h1>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>La muerte de un gran mam\u00edfero en un zool\u00f3gico de Palermo, en 1896, se multiplicaba en la prensa porte\u00f1a. En C\u00f3rdoba un redactor local se indignaba frente a tanta alharaca por parte de los diarios de la capital.&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Por V\u00edctor Ram\u00e9s\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hipop\u00f3tamo en el Zool\u00f3gico de Londres, Anuario fotogr\u00e1fico de 1855<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De los hipop\u00f3tamos pueden decirse muchas cosas bonitas, para empezar la propia traducci\u00f3n de su nombre, que significa en griego caballo de r\u00edo; y lo m\u00e1s triste sin duda que puede decirse es que la poblaci\u00f3n de estos gruesos habitantes prehist\u00f3ricos del planeta est\u00e1 en v\u00edas de extinci\u00f3n, debido a la explotaci\u00f3n y p\u00e9rdida de su h\u00e1bitat. Aunque no es por el riesgo de desaparici\u00f3n de la especie que los diarios de Buenos Aires se lamentaban en enero de 1896, sino por un hecho m\u00e1s puntual: la muerte del solitario hipop\u00f3tamo llamado Yeco, que habitaba contra su voluntad en el Jard\u00edn Zool\u00f3gico de Palermo. Claro, eran las vacaciones de verano, todo estaba en receso y los periodistas ten\u00edan que seguir llenando sus p\u00e1ginas de actualidad. La noticia de la muerte del paquidermo multiplicada en la prensa referencial de la capital argentina, irrit\u00f3 el juicio de un cronista que pertenec\u00eda a la redacci\u00f3n del diario cat\u00f3lico cordob\u00e9s Los Principios, quien dedic\u00f3 un texto a eso que \u00e9l consideraba un absurdo period\u00edstico.<br>El escriba en cuesti\u00f3n hab\u00eda nacido en\u00a0 Barcelona, Espa\u00f1a, en 1865, y su nombre era Jos\u00e9 Men\u00e9ndez Novella. Se radic\u00f3 en C\u00f3rdoba y ejerci\u00f3 como periodista en varios medios desde 1890, escribiendo con el seud\u00f3nimo Le\u00f3n Floch (Bischof\u00a0<em>dixit<\/em>). M\u00e1s tarde public\u00f3 en el diario La Libertad y enseguida lo hizo en Los Principios, donde firmaba como\u00a0<em>Gil Guerra<\/em>. En esta \u00faltima publicaci\u00f3n sostuvo una secci\u00f3n titulada \u00abDimes y diretes\u00bb, que abordaba a veces con verso libre y otras en prosa, y siempre ten\u00eda alg\u00fan toque mordaz para con los personajes de la pol\u00edtica y otras ramas de la actividad profesional y social cordobesa.<br>Han quedado en la historia period\u00edstica local, testimonios del duelo escrito que se produjo en varias ocasiones entre Gil Guerra y su espejo cr\u00edtico, Gil Paz, que no era otro que Leopoldo Lugones. El poeta de R\u00edo Seco hab\u00eda adoptado el seud\u00f3nimo como signo elocuente para refutar el dispendio de conservadurismo de su rival. \u00a0Esa actitud retardataria se manifest\u00f3 una vez en expresiones improcedentes de Men\u00e9ndez Novella sobre el poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo, en ocasi\u00f3n de una recepci\u00f3n y homenaje al poeta nicarag\u00fcense en C\u00f3rdoba, lo que provoc\u00f3 la necesidad de un desagravio, que se concret\u00f3 y en el que participaron los literatos e intelectuales locales afines al portavoz del modernismo literario.<br>La reacci\u00f3n de Men\u00e9ndez Novella en torno al tema del hipop\u00f3tamo fallecido en los jardines de Palermo, aparece en el marco de aquella secci\u00f3n firmada como Gil Guerra. En ella se sueltan disparos contra los periodistas de Buenos Aires, por hacerse eco de tan poco tema en forma desmesurada, seg\u00fan el cronista cordob\u00e9s. Lo indiscutible es que entretanto todos los hombres de la prensa ten\u00edan que llenar sus propias columnas:<br>\u201c<em>Dimes y diretes<\/em>Los diarios m\u00e1s importantes de la Rep\u00fablica dedican largos art\u00edculos a la muerte prematura del hipop\u00f3tamo Yeco que se exhib\u00eda en Palermo.A lo que parece Yeco si no era un h\u00e9roe de la independencia, le faltaba poco.Luchadores insignes han fallecido sin que la prensa seria, (La Naci\u00f3n, La Prensa, El Diario) se preocupara como de ese paquidermo.Ni que los grandes periodistas bonaerenses fueran hipop\u00f3tamos.Con seguridad que a la muerte de Guido Spano, poeta a ratos, no dedican los grandes diarios tanto espacio.Verdad es que la prensa de la Capital no hace m\u00e1s que halagar el gusto depravado de los habitantes de aquella gran ciudad, y estos se preocupan m\u00e1s de los animales del jard\u00edn zool\u00f3gico y de lo que piensa o cree o se propone hacer el Dr. Pellegrini que del desarrollo de las bellas artes en Buenos Aires.\u201d<br>El autor de la r\u00e9plica cordobesa a las noticias del fallecido paquidermo, suger\u00eda que las mismas actuaban como \u201ccortinas de humo\u201d para los temas nacionales de candente actualidad entonces. Y luego ensayaba por la v\u00eda del absurdo la posibilidad de noticias que en realidad no lo eran, cambiando al pobre hipop\u00f3tamo Yeco por animales dom\u00e9sticos, intentando mostrar por ese medio una desviaci\u00f3n del periodismo en su deber de informar hechos pertinentes:<br>\u201cPor este camino va a llegar el d\u00eda que el fallecimiento prematuro de un canario dar\u00e1 tema a los maestros de periodismo para llenar sendas columnas, como si no hubiese asuntos m\u00e1s nobles e importantes que reclamar\u00e1n la general atenci\u00f3n,Y leeremos noticias por este estilo:\u00abAyer, entre once y doce de la noche falleci\u00f3 la distinguida gata del Dr\u2026 que respondia al nombre de Monina y era tan limpia que se lavaba la cara siete veces cada d\u00eda.\u00abA las 10 de la noche comi\u00f3 como de costumbre su raci\u00f3n de locro, al que era muy aficionada, caz\u00f3 un rat\u00f3n decadente, maull\u00f3 llamando a sus tiernos hijuelos que han quedado sumidos en la m\u00e1s triste orfandad, y se acost\u00f3 sobre unos trapos sucios que le serv\u00edan de lecho, despu\u00e9s de haber bebido agua fresca.\u00abEl distinguido doctor\u2026 que le ha hecho la autopsia, ha declarado que el fallecimiento se debe a una indigesti\u00f3n po\u00e9tica.\u00abLa preciosa gata se hab\u00eda comido, jugando, un pedazo de la Revista Cient\u00edfico Literaria donde hab\u00eda unos versos de Valdez Douglas, y la intoxicaci\u00f3n se ha producido instant\u00e1neamente.\u00abEl m\u00e9dico ha prohibido a todo individuo de la raza felina la lectura de versos o historias, sean de Gil Paz, de Valdez o de Olmos.\u00abAcompa\u00f1amos en su dolor inmenso al distinguido propietario de Monina, dese\u00e1ndole resignaci\u00f3n\u2026 Etc. etc. \u00bbO bien:\u00abAyer tarde a las tres verific\u00f3se el entierro de la distinguida lechuza Blanca que todas las noches se paseaba en la azotea de la casa de nuestro querido amigo X\u2026La concurrencia, tan numerosa como conspicua, lamentaba a coro la temprana muerte etc.\u00bb\u00a1Y decir que para esto invent\u00f3 Gutemberg la imprenta!Oh! La prensa seria!<em>Gil Guerra<\/em>\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un hipop\u00f3tamo ocupa mucho texto La muerte de un gran mam\u00edfero en un zool\u00f3gico de Palermo, en 1896, se multiplicaba en la prensa porte\u00f1a. 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